Libre Expresión

Gral. Salvador Alvarado, hombre, militar y gobernante controvertido (I)

Por Carlos Sarabia Barrera

Me causa mucha alegría tener nuevamente una columna periodística. Hace seis años que decidí retirarme de los medios ante tantas bajezas y obstáculos de que fui víctima. Agradezco la gentileza de mi buen amigo el Lic. Don Miguel Hernández Madero al invitarme a su nuevo portal Yaxché.com.mx. Don Miguel conoce suficientemente las vicisitudes que enfrentamos en la tierra del Mayab los que nos dedicamos al quehacer periodístico. Prometo hacer todo lo que esté de mi parte para este nuevo medio tenga éxito, como siempre hice en los anteriores donde colaboré. Espero también agraden mis editoriales y las lean, aunque me adelanto a advertir que no caeré en polémicas por tratarse de Historia de Yucatán y de México. Lo que yo presente serán mis ideas y opinión personal, discúlpenme quienes piensen diferente. Empezaremos con la interesante biografía del Gral. Salvador Alvarado Rubio. Cooorreee cámara…

-I-

El Congreso del Estado de Yucatán decretó que 2015 fuese «Año del Centenario del Gobierno Revolucionario del General Salvador Alvarado». No olvidemos que don Salvador fue gobernador, más tarde, en 1980, declarado Benemérito del Estado a propuesta del gobernador Francisco Luna Kan ante la XLVIII Legislatura local. En honor del ilustre mílite, crearon también en 2015 una medalla que lleva su nombre, con el fin de reconocer méritos eminentes, conductas o trayectorias ejemplares, servicios prestados al estado o a la humanidad, y actos u obras relevantes de mujeres y hombres que habiten o visiten esta tierra del Mayab. 

Hablar del general Alvarado, al menos en Yucatán, sigue levantando ampolla. Sin duda fue hombre, militar, político y gobernante controvertido. Unos loan su obra, otros la condenan. Unos lo admiran, otros lo detestan y lanzan agravios y hasta mentiras. En lo personal no estoy a favor ni contra el Gral. Alvarado, porque siempre he considerado que uno actúa acorde al tiempo que le tocó vivir y a la formación que recibió. Si bien como católico lamento los excesos cometidos en aquellos tiempos contra mi religión, me sorprende encontrar gente que mantiene abiertas las heridas, en cuyos corazones no parecen desaparecer las lesiones de los intereses afectados. 

Pero hay que decirlo: la obra gubernamental y, más que nada social, del general Alvarado fue brillante. Fue hombre extraordinario y con mucha sensibilidad. Por eso, tan pronto puso pie en Yucatán entendió la situación que se vivía, captó las aspiraciones del pueblo y procuró convertirlas en leyes y obras adelantadas a su tiempo que protegieran a los más débiles y transformaran en general a la sociedad.

El Jefe Divisional en el Sureste de México del Ejército Constitucionalista nació en Culiacán, Sinaloa, el 16 de septiembre de 1880. Su padre, originario de Tepic, fue tintorero de oficio; se presentó con el niño de unos cuantos días de nacido en las oficinas del Registro Civil, sin mencionar quien era la madre. De la niñez de Alvarado casi nada se sabe. Siendo él un niño, su padre decidió fuesen a vivir a Pótam, pueblo sonorense a orillas del río Yaqui. Ya adolescente, se trasladó a Morelia, Michoacán, donde estudió la carrera de farmacéutico en la Universidad de San Nicolás. Después vivió en el puerto de Guaymas, donde trabajó como empleado en una farmacia. Poco después decidió a poner su propio negocio en Pótam y más tarde en Cananea, situada al norte de Sonora.

Su espíritu estaba ávido de conocimientos.

En 1906 se afilió al Partido Liberal, organizado por Camilo Arriaga y los hermanos Flores Magón. Con ellos aprendió las ideas políticas que más adelante pondría en práctica en Yucatán. 

En 1910 se unió al Partido Antirreeleccionista, guiado por su admiración a Madero. En 1911 levantóse en armas contra la dictadura porfirista, junto con el coronel Juan G. Cabral. Para esas fechas había alcanzado el grado de capitán. Tras la Decena Trágica fue ascendido a teniente coronel. Fue nombrado jefe militar de Sonora, donde por sus batallas alcanzó el grado de general de brigada en 1914. En Sonora sus tropas lo traicionaron al unirse a la rebelión de Mayrotena contra Obregón. Fue encarcelado. La Convención de Aguascalientes ordenó su liberación. Entonces se unió al carrancismo. Venustiano Carranza lo nombró Jefe Divisional en el Sureste de México del Ejército Constitucionalista. Su mando incluía los ahora tres estados de la península, Tabasco y Chiapas. Sus órdenes eran acabar con Abel Ortiz Argumedo, que se había levantado contra Carranza. Derrotado Argumedo, en marzo de 1915 Salvador Alvarado llegó a Mérida y fue nombrado gobernador del Estado, hasta el 31 de enero de 1918. 

Y empezó su obra esplendorosa. En menos de tres años transformó económica, social, educativa, artística y legislativamente a nuestra entidad. Liberó a los peones, cuyas eternas deudas los arraigaban de por vida a las haciendas, declaró a Yucatán el primer estado seco de la república, prohibió el juego, creó una ley del trabajo- la primera del país- en cuyo espíritu se basó luego la LFT. 

Siendo gobernador lo ascendieron a General de División, en 1915. 

Como a principios de su gobierno vivía el país un período preconstitucional- redactaban la Constitución de 1917- las disposiciones del general Alvarado fueron leyes transitorias, pero aun así comenzó a vislumbrarse la transformación social, política y económica. Muchas de esas leyes fueron incluidas en la nueva Constitución. 

Fundó la Casa del Obrero Mundial y el Partido Socialista del Sureste. Difundió la educación popular, cuyos moldes fueron usados después a nivel nacional por la SEP. Consideró que el campesino yucateco no podría jamás emanciparse verdaderamente si no pasaba por el largo proceso de la educación. Fue un estadista visionario porque pensó en las siguientes generaciones de yucatecos. Decidió que no eran suficientes la educación y la instrucción, sino reformaba la que ya existía. Mostró profundo respeto por los maestros. Fue el primer gobernador que les otorgó dos meses de aguinaldo al año. Al Consejo de Instrucción Pública lo convirtió en Departamento de Educación Pública. En 1915 promulgó su célebre Ley General de Educación que estableció la enseñanza primaria laica y obligatoria, puso normas de trabajo para los funcionarios educativos, extendió el desempeño de la escuela Normal de Profesores, de las Preparatorias y Profesionales, restringiendo a las escuelas particulares. 

Lo más importante de la Ley de Educación fueron las escuelas rurales, por las que Alvarado fue ejemplo a nivel nacional. Hizo obligatorio que en cada hacienda hubiera una escuela. ¡Fundó más de mil escuelas atendidas por dos mil maestros! La nómina magisterial era de dos millones de pesos, cuando el peso estaba a la par con el dólar. 

Desgraciadamente, la Ley de Educación alvaradista causó la injustificada clausura del Seminario Conciliar y del Colegio Católico de San Ildefonso, considerados por Alvarado semilleros de «profesionistas ultraconservadores y fanáticos clericales». 

En 1915 efectuó el Primer Congreso Pedagógico, que trajo como resultado la educación mixta, fundamentada ideológicamente en la Escuela Racional, de tendencia anticlerical, sino es que anticatólica. A escasos 8 años de haberse fundado en Inglaterra los Boys Scouts, don Salvador promovió la organización de la primera patrulla en Yucatán, que fue también la primera de la República.- Carlos A. Sarabia y Barrera, 12 de Octubre de 2021. Continuará. . . 

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