Libre Expresión

Salvador Alvarado Rubio, gran promotor de la Cultura (III)

Por Carlos Sarabia Barrera

Como hemos visto en los dos anteriores artículos, tras la caída del porfiriato hubo cambios revolucionarios que buscaban un nuevo orden político. Nuevos intereses propiciaron la ascensión al poder de don Venustiano Carranza y su propuesta de gobierno constitucional. En 1914 el país estaba convulso y en crisis. Cuatro años de guerra habían traído como consecuencia una situación económica verdaderamente desastrosa. El comercio interior estaba arruinado por la destrucción de buena parte de la red ferroviaria. Lo mismo la producción agrícola, minera e industrial. El desempleo era sin precedente por la quiebra de comercios y fábricas. Había escasez, especulación, mercado negro, fuga de capitales. La situación más dramática y difícil estaba en el norte de la República, porque era la zona de batallas. 

La Revolución vivía su apogeo con enfrentamientos sangrientos, pronunciamientos continuos, matazón entre facciones rivales, caos, destrucción, traiciones; era el panorama común en la mayor parte del norte y centro de la patria. En el sur la coyuntura era distinta. Los yucatecos se enteraban de las noticias de la Revolución por periódicos y revistas. Sabían que los empresarios del norte y del centro habían perdido sus fortunas, pero aquí en Yucatán, por el auge henequenero, se respiraba riqueza; abundancia que no beneficiaba al gobierno federal. Así que cuando Carranza surgió con su revolución constitucionalista, en marzo de 1913, los carrancistas voltearon hacia el próspero y rico Yucatán. 

Nuestro estado sería para ellos la principal fuente de recursos, junto con el petróleo de Tampico. Casi de inmediato don Venustiano envió al Gral. Salvador Alvarado para tener el control de la entidad. Fue tan importante la riqueza yucateca para los carrancistas que según el ex Presidente don Emilio Portes Gil, Alvarado creó un impuesto adicional a la producción henequenera para costear los gastos del Ejército Constitucionalista. Aún más, además de ese gravamen, Alvarado envió fuertes sumas de dinero al gobierno carrancista. Buena parte de los cartuchos que usaron para combatir a sus adversarios fueron pagados con plata yucateca. Recordemos que el peso estaba a la par con el dólar.

Gran estadista y reformador, don Salvador liberó a los indígenas, desbancó a las grandes compañías estadunidenses del comercio del henequén, protegió los intereses de los trabajadores, estableciendo horas máximas de labor; vigiló no se explotara a mujeres y niños, liberó a las prostitutas de sus lenones, decretó la laicidad de la educación y emitió leyes que prohibieron la venta y consumo de alcohol. Contra el clero y la religión no dejó un solo cabo suelto, circunstancia que narraré detalladamente en otro artículo.

La promoción de la Cultura fue una de las actividades que más hizo brillar al general sinaloense. Con el propósito de proyectar en todas direcciones el conocimiento humano y elevar el nivel cultural del pueblo, planeó y consiguió difundir cultura en toda la planicie yucateca, desde Mérida, hasta las cabeceras municipales, pueblos dependientes de éstas, y las más remotas haciendas y rancherías. En todas instaló bibliotecas con libros y publicaciones que estuvieran al nivel de todos los grados de instrucción. Lo hizo creando la Dirección General de Bibliotecas del Estado. Ordenó a España un pedido con tal cantidad de libros, que la librería hispana envió para entregarlos a un empleado de confianza. Cada ayuntamiento, cada propietario de hacienda henequenera donde había establecido escuelas, pagó de su peculio el importe de su lote de libros.

Uno de los mayores logros del Gral. Alvarado fue la fundación del Ateneo Peninsular, en el ex Palacio Episcopal, incautado a la Iglesia para alojar las tropas constitucionalistas. Ya saben ustedes a qué edificio me refiero. El entonces director de Obras Públicas, Arq. Manuel Amábilis, remodeló las fachadas norte, sur y poniente, y demolió una capilla situada en lo que ahora es el Pasaje de la Revolución. En 1916, Alvarado constituyó legalmente el Ateneo, en el que enseñaron infinidad de especialidades del saber humano: Ciencias Sociales y Políticas, Filosofía, Ciencias Exactas, Artes Plásticas, Ciencias Jurídicas, Pedagogía, Literatura, Ciencias Naturales, Música y Cultura Física. 

El entonces gobernador pudo disfrutar la conmemoración del tercer centenario de la muerte de Cervantes, la del nacimiento de Shakespeare y los Juegos Florales de Yucatán. El primer presidente del Ateneo fue el Lic. Calixto Maldonado. Del presupuesto, como siempre sucede, mamó casi toda la intelectualidad yucateca. Poco tiempo después el jefe revolucionario creó la Escuela de Bellas Artes y el Conservatorio de Música, trayendo para esto maestros de la Ciudad de México. 

También ordenó a don Calixto que el Ateneo pusiera especial cuidado en el estudio de la riqueza arqueológica maya.- Carlos A. Sarabia y Barrera, 26 Octubre de 2021. Continuará. . . 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Abrir chat
¿Necesitas ayuda?
Bienvenido Yá ax ché
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?