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Britney Spears, una lucha de trece años para recuperar su libertad

"Estoy enojada y deprimida. Lloro todos los días... Mi papá y todos los involucrados..., incluida mi mánager..., deberían estar en prisión...”

Por DANIELA CANO VELÁZQUEZ* especial YA´AXCHÉ

GRÁFICA YA´AXCHÉ
El abuso y explosión del éxito de una de las grandes artistas de la historia musical surgida a fines del siglo XX, logra convertirse en una muestra de cómo el poder y los vacíos legales en el sistema judicial pueden conseguir; arrebatar los derechos humanos de una persona.
La inmortalización que los Medios hacen, posibilita identificar todo el juego y manipulación involucrados con la imposición de la tutela sobre la artista Britney Spears, hasta llegar a la actualidad, cuando Britney luchó judicialmente contra su padre para ganar su propia libertad.
Después de surgir como un torbellino en los últimos años del siglo XX, entre 2007 y 2008 hubo una serie de sucesos desafortunados en la vida de Britney Spears que provocaron una atención masiva de los medios, con manejo poco ético de la prensa amarillista, que condujo a una tutela de 13 años, bajo el control de su padre, Jamie Spears, quien manejó vida y ganancias de la cantante.
En principio este acuerdo legal se promovía como una acción por el cuidado de Britney, pero con el paso del tiempo, el público y diferentes documentales exhibieron incongruencias alarmantes. Jamie Spears introdujo la solicitud para tener la custodia ‘temporal’, alegando que Britney tenía ‘demencia’. Obteniendo así el poder sobre
asuntos legales, laborales y personales de su hija.
De acuerdo con World Health Organization, la demencia es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria.
Esto indicaría que Britney es una persona limitada de cumplir con eventos como figura pública y en el caso de su carrera, se vería con la dificultad de mantener su agenda, por sufrir esa ‘demencia’, lo cual,  hacía necesaria esa tutela, según alegó su padre.

AGENDAS COMPLETAS, INGRESOS MILLONARIOS

Pese a ello, Britney mantuvo una agenda completa desde 2013 hasta 2018, cuando se presentó en Las Vegas, temporada en la que ofreció más de 250 conciertos, apareció en programas de televisión e incluso fue jurado en el programa The X Factor.
Igualmente, no se niega que sufría de otro tipo de inestabilidad mental pues
Britney en diversas ocasiones dijo necesitar de ayuda profesional, pero que no se le dio correctamente, aunque ella misma la solicitó, pues durante el tiempo de la tutela tuvo cambios de medicamentos y especialistas, que claramente tuvieron efectos en la salud física y mental de ella.
Y en vez que el  Estado velara por la seguridad de Britney, el manejo del poder que tenían el padre y su equipo consiguieron manipular los resultados a su favor.
Según TMZ se firmó un contrato por 12 millones de dólares a la cantante por la serie de conciertos, con un pago de más de 450 mil dólares por presentación. Esto implica que en los primeros dos años tendría unas ganancias de 30 millones de dólares, dinero que controló su padre.
Dentro de este caso es posible observar la errónea estigmatización que la sociedad ha impuesto sobre las personas con casos clínicos, en diversas investigaciones los resultados denotan que las personas perciben a los pacientes como potencialmente peligrosos, impredecibles, violentos e incapaces de desarrollar actividades laborales. Si bien, Britney no sufre de demencia, es conocida su necesidad de atenciones médicas, que junto con la constante vista social de las personas con enfermedades mentales y su dañada reputación con los medios, crearon la formula perfecta para la toma de sus derechos y control de su vida.

“Britney Spears no hubiera sido una mujer desprovista de derechos y prácticamente ridiculizada, sin el silencio cómplice de los medios y de quienes consumían sus noticias como si fueran palomitas” – Vogue.


El trabajo periodístico se ve constantemente corrompido por el incumplimiento de la ética profesional, pero no es el único afectado por este fenómeno, las personas muchas veces son víctimas de la inmoralidad de los medios, tal es el caso de Britney, que se convirtió en una de las personas más exitosas en su área, convirtiéndola en el blanco de numerosos paparazis y titulares amarillistas; tiempo después, cuando los comentarios de odio e indignación hacia Britney pasaron a ser coros de apoyo hacia esta misma, los medios giraron a su favor, en orden por mejorar sus ventas, tal como hicieron en un comienzo.
Este es el sistema que construye a los medios regulares y de espectáculos, en búsqueda de oportunidades, manteniéndose al filo de las tendencias apoyando o menospreciando a lo que el público responda y consuma mejor.

DEBERÍAN ESTAR EN PRISIÓN: BRITNEY SPEARS

Si bien la lucha por la tutela ha estado presente desde hace años, fue hasta este año que las cosas comenzaron a cambiar mes con mes. En junio, Britney finalmente pudo hablar en la corte, conmocionando al público por las declaraciones, que evidenciaron la manipulación ocurrida a su alrededor para mantener el juego a favor de todos,
menos de ella, la principal afectada.

“Es gracioso escuchar el lado de la historia de mi administración, todos dijeron que yo no participaba en los ensayos y que nunca acepté tomar mi medicación…. mi medicación solo se toma por las mañanas, nunca en el ensayo. Ni siquiera me ven. Entonces, ¿por qué estaban afirmando eso?”
“No estoy contenta. No puedo dormir. Estoy enojada y deprimida. Lloro todos los días. Señoría, mi papá y todos los involucrados en esta custodia, incluida mi mánager, que tuvo un papel clave en mi castigo… deberían estar en prisión…”.
“Estoy cansada de sentirme sola. Merezco tener los mismos derechos que cualquiera al tener un hijo, una familia, cualquiera de esas cosas, y más”.

En julio se le permitió a Britney contratar a otro abogado quien agilizó las peticiones de su clienta, lo que su anterior abogado, contratado por su padre, no logró en años.
Fue hasta agosto que Jamie Spears accedió a dejar la custodia, agregando que pedía que no se realizaran más investigaciones, petición que Britney y su abogado no tienen pensado seguir; finalmente, en noviembre del 2021 la jueza encargada del caso finalizó la tutela, ofreciéndole a Britney la libertad que por 13 años perdió.
Este caso es una muestra de los riesgos que presenta la exposición mediática en conjunto con una mala labor periodística; la práctica de la exhibición de la vida se encuentra muy presente en la sociedad, sin embargo, esta misma incluye una dinámica invasiva que pone en peligro los derechos humanos.
Fueron necesarios 13 años, numerables apelaciones judiciales y un movimiento social de varios sectores  para devolverle a una persona el control de su vida; esto evidenciando que se trata de una figura pública aclamada por muchos, lo que provoca cuestionarse, si se tratara de una persona común ¿hubiera sido lo mismo?
El desenlace del caso Britney representa un avance en la sociedad, pero a su vez, expone las diferencias sociales y de oportunidades que se tienen en la actualidad, así como los errores en el sistema judicial, donde aquel con mejores conexiones y mayor poder sale victorioso, pero a la vez nos muestra cómo los famosos se pueden convertir en víctimas de su propio resplandor.

*Periodista especializada

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