Libre Expresión

Las Reformas de Salvador Alvarado continuaron con Carrillo Puerto (Capítulo XV)

Aun cuando Alvarado entregó el poder estatal a su sucesor el 1º de febrero de 1918 para asumir como Comandante militar de la Región Sureste y del Istmo, la lucha y las conquistas feministas continuaron en las administraciones socialistas de Carlos Castro Morales y Felipe Carrillo Puerto. Sólo entró en triste receso cuando Carrillo, sus hermanos y funcionarios fueron asesinados en enero de 1924. La historia de Alvarado, don Felipe y Elvia están entrelazadas, porque Felipe fue funcionario en la administración alvaradista y su hermana tuvo en aquella época posiciones trascendentales para el feminismo. Las reformas en beneficio de las mujeres yucatecas no terminaron con la partida de don Salvador, sino que continuaron cuando Felipe fue gobernador de 1922 a 1923. 

Por todo esto decidí alargar la biografía de don Salvador Alvarado, para incluir en ella la lucha feminista de Elvia y otras connotadas damas yucatecas, y las conquistas que obtuvieron en esos dos años de gobierno de don Felipe. Queda claro que sin Alvarado las reformas en beneficio de la mujer no hubiesen existido y, sin las activistas, el entonces gobernador y jefe militar no hubiese pensado en los Congresos feministas.

Cabe subrayar también que el movimiento feminista yucateco no llegó con Alvarado ni fue creado por él. El torbellino de la lucha por los derechos de la mujer existía desde mucho antes. Basta recordar que la maestra Rita Cetina Gutiérrez fundó en 1870 la escuela La Siempreviva, la Sociedad Científica y Literaria y una revista que llevaron el mismo nombre del colegio. Como maestra, y luego como directora del Instituto Literario para Niñas, impulsó toda su vida el mejoramiento de la educación para las mujeres y la igualdad de género. Muchas yucatecas fueron sus alumnas, aunque la más conocida fue Elvia Carrillo Puerto. 

Asimismo reitero que Salvador Alvarado fue un estadista culto, con visión e ideas innovadoras, muy avanzadas para su tiempo. Sus ideales y concepciones coincidieron con los conceptos revolucionarios de las yucatecas que luchaban por los derechos de la mujer. 

Esta concordancia cambió radicalmente el horizonte de la lucha feminista local. Y fue en Motul, poco después de su llegada, donde Alvarado conoció a Elvia Carrillo Puerto y escuchó la propuesta de realizar un congreso feminista. Elvia fue presentada al General por la luchadora feminista Rosa Torre, conocida de Alvarado porque fungió como enfermera durante las batallas de Blanca Flor, Pocboc y Halachó. Elvia impresionó tanto al militar que éste le tomó la palabra y, al día siguiente, o pocos días después, lanzó la convocatoria para el primer congreso. 

Repasemos algo de la vida de los hermanos Carrillo Puerto en Motul, y cómo obtuvieron conocimientos y sensibilidad para que años después lucharan por los oprimidos. 

Los Carrillo fueron una familia de clase media que ayudaban en la miscelánea de sus padres. Estudiaron en una escuela secular en la que muchos de sus compañeros hablaban sólo la maya. Aprender esa lengua indígena resultó valioso a Elvia al paso de los años. En cuanto a Felipe, cuatro años mayor que Elvia, uno de sus primeros trabajos, siendo adolescente, fue el oficio de carretero. Recorrió todas las haciendas henequeneras y observó los inhumanos abusos que cometían los capataces contra los peones acasillados. Todo lo contaba a su hermana. 

Desde tierna edad Felipe y Elvia fueron discípulos de un sacerdote catalán anarquista y una maestra de primaria que vivían en Motul. El sacerdote tenía una biblioteca con obras de Rousseau, los enciclopedistas y utopistas franceses como Saint Simon y Proudhon. La maestra parece haber sido seguidora de Rita Cetina Gutiérrez. Por esa maestra supo Elvia de la organización feminista «La Siempreviva». Y conoció la revista del mismo nombre que incluía artículos de Mary Wollstonecraft, Flora Tristán, Florence Wright, John Stuart Mill y su compañera Susan Anthony, Grimké y Victoria Woodhull, que se referían a problemas femeninos de la época como el control de la natalidad, el derecho al aborto, la prevención contra las enfermedades venéreas y la prostitución; y temas controversiales como la sexualidad femenina, el amor libre y el divorcio. Con el tiempo, la propia Elvia llevaría a debate esos temas. 

Elvia fue taquimecanógrafa y maestra. En 1891, con apenas 13 años de edad, se casó con Vicente Pérez Mendiburo, hombre bastante mayor que ella, con quien tendría su único hijo, Marcial Pérez Carrillo. Diez años después, enviudó. En 1909, Elvia comenzó su labor política por la causa antireeleccionista en Yucatán. Este trabajo la llevó a Acanceh, Tizimin, Temax y Valladolid. Eran las postrimerías del porfiriato, el aire olía a Revolución. En Yucatán buscaban derrocar a Enrique Muñoz Aristegui, gobernador títere e incondicional del exgobernador Olegario Molina Solís, entonces Ministro de Fomento de Porfirio Díaz. La rebelión de Valladolid, conocida hoy como «La Chispa de la Revolución» fracasó, Elvia Carrillo tuvo que huir a Motul donde su hijo Marcial, de 18 años de edad, colaboraba en el periódico que publicaba Felipe. 

En Valladolid había conocido a su segundo esposo: Francisco Barroso.

En 1912 Elvia organizó la Liga Feminista Campesina «Rita Cetina Gutiérrez». Eran años difíciles, Felipe estaba en prisión acusado de asesinar en defensa propia a Nestor Arjonilla, un matón a sueldo de la fracción de Pino Suárez, quien había sido contratado para matar a Felipe (Paoli Bolio, p. 50). Como ya dijimos, Alvarado quedó tan impresionado con Elvia que no sólo lanzó la convocatoria para el primer congreso feminista sino que, inteligentemente valoró a los Carrillo, decidiendo sumarlos a su causa ordenando la liberación de Felipe – a pesar de su simpatía con el zapatismo- y nombrándolo presidente del Comité Ejecutivo Agrario de Motul. 

Este nombramiento significó el inicio de la carrera política de Carrillo Puerto como líder socialista. Como podemos notar, el derecho se va forjando con la historia. Fue el impulso de un hombre, Salvador Alvarado, y más tarde su legado, que continuaron otros como Felipe y Elvia Carrillo Puerto, que logró al paso del tiempo concretar el sueño del sinaloense/sonorense, hoy Benemérito de nuestro Estado, y la nación terminara por reconocer los derechos, valor y potencial de las mujeres incluyéndolos en la Constitución, para que aquellas fuesen compañeras en la construcción del México que ahora tenemos.- Carlos A. Sarabia y Barrera, Enero 18 de 2022. Continuará. 

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