Libre Expresión

Conclusiones del Segundo Congreso Feminista convocado por Salvador Alvarado (Capítulo XVI)

La convocatoria del gobernador Alvarado para este Congreso fue expedida el 13 de junio de 1916 con carácter nacional. Sin embargo, un mes después el mandatario firmó un decreto en el cual aclaró que el Congreso Feminista «ha tropezado con dificultades» pero que no es conveniente «aplazar una reunión en la cual se tratarían asuntos de vital importancia en pro del progreso humano» y por lo tanto, se decretaba que el evento sería local, aunque subsistía la invitación a gobernadores de las diversas entidades del país, para enviar representantes al evento.

Participarían, además de las nombradas por los gobernadores, se precisó en el decreto, 150 delegadas en representación de los partidos foráneos de Yucatán y 50 por el de Mérida, nombradas por el propio gobernador. A las participantes, anunció el Gral. Alvarado, se les apoyaría con un subsidio de 50 pesos oro nacional para su sostenimiento durante los días de sesiones. 

Se afirma también en el decreto que durante las sesiones del Congreso, habría suspensión de clases en las escuelas primarias de la ciudad de Mérida, incluyendo la Vocacional de Artes Domésticas y la Escuela Normal Mixta.

Para Mujer Moderna, la reacción que a favor de la mujer entrañaba el feminismo de aquella época constituía «una cruzada redentora en la cual la Revolución Social mexicana tomaba ingente parte en ella, combatiendo añejos prejuicios y erróneas y ciegas y viles preocupaciones». 

Las primeras sesiones…

Reunidas las congresistas en la Escuela Vocacional de Artes Domésticas de la ciudad de Mérida, se dieron a la tarea de dar respuesta a las preguntas ¿Debe la Escuela Primaria iniciar a la mujer en el aprendizaje de ocupaciones que hasta ahora han sido exclusivas del hombre, con el fin de que pueda bastarse y ser, en consecuencia, independiente? ¿Cuáles son esas artes y ocupaciones? ¿Las debe crear y mantener el Estado? mismas que constituían la primera temática a desahogar.

Aclaro que la finalidad de este trabajo no es referirse a los detalles de lo logrado y tratado en los Congresos Feministas convocados por el general Alvarado, sino más bien narrar la biografía del mílite y gobernador. 

Pero sí cabe terminar este capítulo mencionando que la Comisión organizadora del Congreso analizó las interrogantes, y quienes se encontraban en ella, como Amparo Evia, Josefa Osorno Medrano, Candelaria Torre, María Concepción Muñoz y María de la Luz Escalante, concluyeron que no eran necesarios «profundos análisis» para contestar afirmativamente a las preguntas presentadas. 

Reconocieron la labor de la Escuela Vocacional de Artes Domésticas en Yucatán y el acierto del gobierno revolucionario alvaradista que, al crear ese centro, «puso el dedo en el preciso punto en que existía una gran necesidad social».

Al referirse concretamente a la problemática de la mujer yucateca, la Comisión afirmó que en ese momento (1916), la mujer yucateca solamente podía ser «santa y dulce cuidadora del hogar, para hacer de éste un oasis y un paraíso para el hombre a quien une su suerte, o profesora de educación primaria». 

Sin embargo, advertía, que cuando el compañero, «a quien ofrecían todos los tesoros de su corazón y toda su experiencia en la lucha de la vida», resultaba un tirano, «un ser incapaz de conocer ese corazón y esa dedicación al ser querido, nuestra mujer tiene, para romper sus cadenas, que resolverse a ser una partidista social o una náufraga». 

Señalaban que «esta situación se palpaba en el Estado pero había el deseo de la mujer de bastarse a sí misma, para no ser esclava por más tiempo».

Se congratulaba la Comisión de que el General Alvarado y su gobierno hayan dedicado «atención preferente» a los problemas relacionados con la mujer, «procurando su redención», al establecer algunos derechos civiles que les estaba negados. 

Estos avances se reflejaron en la Circular a los Comandantes Militares del 29 de abril de 1915, en la cual se asentaba:

«La mejor manera de emancipar a la mujer es facilitarle medios de subsistencia propia, a fin de que no se vea compelida por aislamiento o miseria a matrimonios forzados o a uniones ilícitas; y esto es tanto más urgente de realizar, cuanto que en nuestro medio no se ha podido utilizar en el concurso social el talento, la perspicacia y las dotes de moralidad administrativa que psicológicamente privan a la mujer, pues hasta hoy se la tiene como objeto de lujo y artículo de disipación social». 

La Comisión consideró urgente iniciar a la mujer en «determinadas» artes y oficios y señalaba, entre otros, la telegrafía, relojería, platería, litografía, fotografía, tintorería, etc. Sobre la distribución de estas materias en la escuela primaria y su gradación en los diversos años de enseñanza, sugería una reglamentación especial «que permitiese dedicarles cuando menos dos horas diarias».- Carlos A. Sarabia y Barrera, enero 25 de 2022. Continuará. 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Abrir chat
¿Necesitas ayuda?
Bienvenido Yá ax ché
Hola 👋
¿En qué podemos ayudarte?