Península

«Pisando lento, pero firme, vuelvo a los escenarios» 

José Luis Rodríguez ofrece sus mejores canciones en el Auditorio La Isla presumiendo voz

Por Martha López Huan 

El actor, cantante y empresario José Luis Rodríguez El Puma llegó a Mérida fuerte, sano y agradecido con la vida y la familia del donador, ya que le dio una segunda oportunidad con el trasplante de dos pulmones, registrado el 17 de diciembre de 2017.

«Pisando lento, pero firme, vuelvo a los escenarios y muy agradecido con la familia del donador porque estoy un poco más de tiempo con mi público», dijo el artista de 79 años que llegó a la capital yucateca como parte de la gira México 2022.

En rueda de prensa, El Puma sacó las garras: se mostró muy parco, como un divo y no dio detalles de su disco Agradecido que lanzó en 2019, pero eso sí, reconoció en todo momento que México catapultó su carrera a la internacionalización.

«México siempre ha sido el Hollywood de Latinoamérica, es el trampolín, la meta final. México repercute en los países de Centro y Sudamérica, en el mundo del espectáculo, porque tiene un público muy variado. El corazón de México es muy grande», precisó el protagonista de la telenovela «Una muchacha llamada Milagros».

En el momento en que desgranaban su brillante carrera, cortó de tajo al presentador y pidió que iniciara la rueda de prensa, sorprendiendo a más de una decena de representantes de radio, prensa, televisión y redes sociales que acudieron al llamado de El Puma, hoy por hoy uno de los mejores cantantes de Latinoamérica.

–En los últimos años, tres, para ser exactos, dicen que México se está convirtiendo en Venezuela ¿qué opina?

José Luis Rodríguez, quien durante 63 años de trayectoria grabó 12 telenovelas en Venezuela, 12 en Puerto Rico y dos películas en México, escuchó con interés la pregunta, pero inmediatamente respondió: «nada de política. De política nada».

El artista, quien desde 2004 logró la doble nacionalidad (Venezuela-EU), fue muy parco, rozando la grosería cuando una joven reportera le preguntó: «¿Qué canciones interpretará?

«Las mismas de siempre, las que he cantado siempre», indicó y se negó a hablar de su disco Agradecido que escribió junto con Erika Ender, la compositora de Panamá, creadora de éxitos como Despacito de Luis Fonsi y Candela de Chayanne.

Llegó sonriente y se fue sonriente, pero no dedicó mucho tiempo a los medios que lo esperaron más de una hora, ni tampoco posó para las cámaras, sorprendiendo con su actitud, ya que en 2011 era un José Luis Rodríguez González diferente: fue amable y gentil en todo momento.

UN PUMA QUE SE RINDE ANTE EL PUBLICO 

José Luis Rodríguez demostró que está al cien por ciento: literal cantó a todo pulmón acompañado de su público fiel que desgranó cada canción con cariño genuino.

El tema «Dueño de nada» hizo aflorar las emociones: «Dueño de ti, dueño de qué dueño de nada, un arlequín que hace temblar tu piel sin alma. Dueño del aire y del reflejo de la Luna sobre el agua, dueño de nada…»

Fue como el arlequín de su canción, hizo temblar al público que lo deseaba después de 11 años de su visita más reciente cuando reventó el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI y complació a más no poder.

A sus 79 años de edad, José Luis Rodríguez sigue cautivando, sigue siendo aquel protagonista de películas y telenovelas, cuya voz y presencia son invaluables para el público femenino.

No en balde consideró que la música es un resorte de amor, esperanza y cariño: «todos los artistas queremos que la gente se vaya contenta a casa. Eso es lo que logran un artista, entretener y divertir».

El Puma aseguró que sólo vive el presente, «el ayer ya se me fue y el mañana no está. Yo cuento el aquí y el ahora, no hago muchos planes, porque entramos salimos, nacemos, morimos, no nos quedamos, precedemos».

«Yo vivo el hoy y el ahora. No sé, no sé en qué momento estoy, quizá en el momento de dar gracias a Dios, de ofrecer mi agradecimiento», contestó el artista de religión protestante que se despidió del público con una petición especial.

«No dejen que yo me vaya, con el corazón vacío, no esperen a que haga frío para empezar a buscar el calor de un buen amigo, que les hable y que les quiera, que una palabra sincera puede las penas callar. Agárrense de las manos, unos a otros conmigo, agárrense de las manos, si ya encontraron su amigo, juntos podemos llegar donde jamás hemos ido, juntos podemos llegar, unan sus manos conmigo…»

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