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Yucateca conquista el paladar de los canadienses en Otawa, con su cafetería y churrería «La Catrina»

Diana Martínez Cachón y su esposo Ulises Ortega fundaron el negocio que se ha vuelto famosa en Ottawa por los postres típicos de México

Por Martha López Huan 

Las bajas temperaturas que se registran en Canadá se mitigan de muchas formas, pero sólo una te calienta y llena de sabor: los churros tradicionales de Yucatán, simples o rellenos, acompañados de café o chocolate caliente. 

Cerca del Centro Histórico de Ottawa está La Catrina, una cafetería que desde 2017 se volvió famosa por sus churros y otras versiones rellenas de chocolate mexicano. 

«Abrir una cafetería fue el sueño que siempre tuvo mi esposo que es de Nayarit, pero con sacrificios lo logramos», cuenta la empresaria yucateca Diana Martínez Cachondo, quien emprendió el negocio con su esposo Ulises Ortega..

El inicio fue difícil para la pareja, que comenzó con un carrito para vender café y churros. 

«Sí fue difícil, porque en 2013 nadie en Canadá conocía los churros y empezamos a picar piedras», añade. 

Gracias a su perseverancia y tenacidad, acudían con su carrito a todos los festivales de Ottawa y ahí fueron cobrando fama, hasta que tuvieron clientes suficientes para abrir la churrería. 

Diana revela su historia de éxito que comenzó desde que llegó a Canadá a estudiar un diplomado en Negocios Internaciones, a la par que trabajaba, ya que llegó con título de Mercadotecnia. 

«No pensé quedarme, pero en el trabajo me ascendieron y cuando terminé el diplomado ya tenía motivos suficientes para establecerme. Luego conocí a mi esposo, nos casamos y me compartió la espinita que tenía de abrir un negocio», evoca la empresaria, cuya familia radica en Mérida, Yucatán. 

PRUEBA DE FUEGO DE LA CATRINA 

Diana Martínez Cachondo considera que más que una cafetería, «es una churrería que ahora vende comida yucateca».

«Gracias a Dios nos ha ido bien, pues es la única churrería en Ottawa», dice con orgullo al realizar un recorrido por el lugar elegantemente decorado por dentro y por fuera. 

Adentro, la estancia es de dos pisos que desde que el cliente entra se deslumbra por las Catrinas que evocan a la que creó el caricaturista mexicano José Guadalupe Posada en 1910. 

En el primer piso está la cocina, la caja y el mostrador donde jóvenes amables atienden a los clientes que compran churros, cafés y otros postres  de estilo mexicano «para llevar». 

Afuera, mesas de hierro y sombrillas dan un toque romántico a La Catrina «que pasó la prueba de fuego durante el Covid, fue difícil, pero lo logramos gracias a que incluimos comida yucateca». 

«Parece increíble, pero los mexicanos que viven en Ottawa y otras regiones de Canadá no conocen la comida yucateca o quizá muy pocos no saben qué son los panuchos», dice junto a una humeante taza de café, cuyo aroma a canela sobresale entre el aire helado. 

El orgullo aflora cuando asegura que es feliz compartiendo los deliciosos churros de Yucatán, «es bonito que los canadienses conozcan la cultura y parte de la gastronomía que tenemos en México». 

EXPORTACION DE CHURROS CONGELADOS 

Los planes de los propietarios de la churrería La Catrina siguen viento en popa: ahora pretenden vender churros congelados para enviar a otras ciudades de Canadá y Estados Unidos.  

«Los churros congelados serán como las papas fritas, los compras en el súper, los fríes en tu casa y los disfrutas», explica. 

Con la receta bien guardada, crearán los churros congelados, «ya empecé a trabajar con el empaque y ya tengo lista la tabla nutrimental». 

«Estamos casi listos para exportar los churros congelados, incluso tenemos gente que espera los paquetes para comenzar la distribución en Canadá y Estados Unidos», dice con una sonrisa, presagiando la continuidad del éxito. 

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