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El remate de la fiesta: comer cochinita del mercado en la madrugada…

En la Mérida que se nos fue (XXI)

Por Sergio Grosjean Abimerhi
Ningún cuarentón y sin duda un cincuentón en adelante que haya asistido un fin de semana a las 5am a comer cochinita al mercado grande me dejará mentir, ya que era todo un espectáculo observar a los “trajeados” acompañados de las elegantes damas de la más “refinada sociedad” meridana parados en un humilde puesto de este popular sitio codeándose con personas de todos los estratos sociales, llámese vendedores ambulantes, comerciantes, verduleras, carretilleros e infinidad de personajes, en el que compartían un espacio común donde disfrutaban deliciosos tacos de cochinita acompañada de su respectiva horchata.
La única diferencia entre los asistentes a las taquerías, era que los que vestían de finas ropas llegaban también acompañados de bebidas espirituosas, ya sea puesta en la sangre, en algún vaso desechable o cristal que jalaron de la fiesta, a diferencia del resto de los mortales que se encontraban en sus 5 sentidos.
Comúnmente, al concluir los festejos, ya sea boda, 15 años, cumpleaños o eventos que concluyeran luego de las 3am, existía la arraigada costumbre de asistir al mercado a desayunar para luego ir a casa a descansar. No existían los “after” como ahora o eran poco comunes, aunque algunos salían del convite y se reunían en casa de alguien a terminar la pachanga, pero sin duda, no era más común que ir a este emblemático lugar.
El 1 de enero era un día que a pesar no muchos negocios abren, diversos puestos si lo hacían ya que era venta segura, pues los trasnochados concluían en el mercado a desayunar tacos o tortas de cochinita, lechón o relleno negro, y pasados los años también el mercado de Santa ana se caracterizó por ello. En lo personal a esos dos sitios me tocó ir, pero seguramente otros mercados también aprovechaban el día.
En la imagen de Don Raúl Cámara Zavala se aprecia como era el mercado en aquellos tiempos, donde en uno de los pasillos se ubicaban los puestos de comida, e imagínese ese panorama conjuntarlo con personas elegantemente vestidas, ya sea smoking, traje, guayabera o un fino vestido de lentejuelas y chaquiras que portaban las damas yucatecas esos días especiales.
Hoy todo ha cambiado, y en el presente se acostumbra llevar al vendedor de cochinita a la fiesta, en el que a partir de las 3am se reparten tortas y tacos de este delicioso manjar yucateco, siendo que la tradición de asistir al mercado en ese “argot”, día a día se difumina. ¿Te acuerdas? (Sergio Grosjean Abimerhi. Foto Archivo) 

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