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Joyas históricas de la Guerra de Castas en Quintana Roo

El INAH informa que hay 145 monumentos de tipo religioso, militar, haciendas henequeneras y cementerios de los siglos XVI al XIX en el vecino estado

Por Martha López Huan

La Zona de Monumentos Históricos de Tihosuco, Sacalaca, Sabán, Tepich y Kancabchén, Quintana Roo, concentran construcciones de alto valor, con huella de la Guerra de Castas, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), en el marco del 176 aniversario de la rebelión social maya que comenzó en julio de 1847 y se prolongó por más de medio siglo.

La infraestructura patrimonial de la región es arqueológica, histórica y poco conocida, construida a partir de la Colonia y hasta el siglo XIX, que puede ser descubierta por los visitantes en las vacaciones de verano.

Especialistas en restauración y arquitectura del INAH aplicaron criterios, materiales y técnicas vigentes en restauración de bienes culturales inmuebles, considerando los valores del sitio y procurando la conservación de la autenticidad del bien, a través de un proyecto que ha permitido recuperar y mejorar las condiciones de conservación de esas joyas históricas.

La Zona de Monumentos Históricos de Tihosuco concentra las construcciones de mayor valor.

Los vestigios de la arquitectura histórica de Quintana Roo reflejan lo colonial en la región peninsular, basada en la explotación del henequén y recursos forestales y naturales, bajo condiciones de esclavitud, que se prolongaron después de su abolición formal en la Independencia.

Los procesos históricos nacionales de Independencia, Reforma y Revolución, se vivieron de manera diferente en la Península de Yucatán, en comparación con el centro, norte y otras regiones del país.

Quintana Roo, situado al oriente de la península, fue el último estado creado en 1974, era una zona olvidada, selva agreste, «tierra de nadie», último reducto máacehual de la Guerra de Castas, cuya capital ideológica y religiosa es la antigua Noh Kaah Santa Cruz Xbalam Nah, hoy municipio de Felipe Carrillo Puerto.

El investigador del Centro INAH Quintana Roo, Luis Ojeda Godoy, especializado en el patrimonio histórico colonial, informa que el INAH tiene registro de 145 monumentos históricos en el estado, construidos en los siglos XVI al XIX, entre edificaciones religiosas, militares, haciendas henequeneras, cementerios y obras de suministro de agua, principalmente.

Del total de monumentos, 86 se ubican en Felipe Carrillo Puerto, de los cuales 30 están en la población de Tihosuco, en un área de 25 manzanas, destacando los que albergan el Museo de la Guerra de Castas y la biblioteca de la comunidad.

También destaca el conjunto conventual del Niño Jesús, que parcialmente queda en pie, ya que la iglesia, la casa cural y el cementerio han recibido intervenciones.

La Zona de Monumentos Históricos de Tihosuco concentra las construcciones de mayor valor.

Fue declarada Zona de Monumentos Históricos, por decreto del 8 de marzo de 2019, convirtiéndose en la primera declaratoria en su tipo firmada por el gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, la primera en  Quintana Roo y la tercera en la Península, después de San Francisco de Campeche y Mérida.

También, hay riqueza histórica en Sacalaca, Sabán, Tepich y Kancabchén que conforman la Ruta de las Iglesias, ubicada en el epicentro de la Guerra de Castas, cuyas huellas dejaron templos, haciendas, conventos y otras edificaciones destruidas.

La mayoría de esas ciudades en la zona maya de Quintana Roo fueron abandonadas desde 1860 y repobladas en la tercera década del siglo XX.

En otras partes de Quintana Roo hay arquitectura histórica, como el Fuerte San Felipe de Bacalar y la Casa de la Cultura de la misma ciudad.

Además, los edificios de madera tipo inglés por la influencia de Belice, de las cuales se tienen registradas 100 casas en Chetumal, 20 en Isla Mujeres y 10 en Cozumel.

 En Isla Mujeres está la Hacienda Mundaca, cuyo nombre alude al apellido de su propietario de nombre Fermín, quien se dedicaba a vender esclavos a Cuba.

La construcción está hecha, al parecer, con piedras de los vestigios mayas.

La Hacienda Xcolumpich, a 17 kilómetros de Tihosuco, propiedad de uno de los tres líderes históricos de la Guerra de Castas, Jacinto Pat, es otra de las joyas que ofrece una experiencia única para conocer mejor el pasado y las raíces de identidad histórica y cultural.

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