Península

Yucatán sigue promoviendo el cultivo del oro rojo: el achiote 

Distribuyen en Dzidzantún, Buctzotz y Tzucacab más de 10 mil plantas que en la época prehispánica era considerada sagrada pues la relacionaban con la sangre 

Por Martha López Huan  

 El Achiote o Bixa Orellana es una planta que pertenece a la familia Bixaceae, y también se le conoce como onoto, urucú y achiotl, que se cultiva en América desde la época prehispánica y que era considerada sagrada, ya que por su color rojo la relacionaban con la sangre.

Actualmente, Yucatán, Quintana Roo y Tabasco son los principales productores del llamado oro rojo en el Sureste de México, cuyos frutos sirven para crear una pasta -adicionada con pimienta, ajo y sal- que es la base y el ingrediente principal de la cochinita pibil.

Para conservar, promover e impulsar la siembra y cultivo del achiote, la Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) distribuyó más de 10 mil plantas en Dzidzantún, Buctzotz y Tzucacab, cuya producción nacional asciende a 527 toneladas.

De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, de la semilla del achiote se extrae un colorante ampliamente usado en las industrias de los alimentos, cosmética y textil.

Una tercera parte de la producción de achiote (131 toneladas), se comercializan como pigmento y el restante en alimentos, principalmente en la elaboración de la cochinita pibil, el principal platillo de Yucatán que recientemente ganó el título como La mejor comida del mundo, según la Enciclopedia Taste Atlas 2021 y la Secretaría de Fomento Turístico, a cargo de Michelle Fridman Hirsch.

El cultivo en Yucatán, Quintana Roo y Tabasco obedece también a las propiedades medicinales de la planta, ya que el achiote sirve para aliviar problemas de riñón, patologías estomacales, quemaduras, malestares de garganta, problemas respiratorios, conjuntivitis, dolor de cabeza y heridas.

En las milpas, los productores lo usan como cerco vivo para controlar la erosión de los suelos y recientemente la variedad roja ha tomado auge para fines ornamentales.

De hecho, el proyecto de la Seder, a cargo de Jorge Díaz Loeza, es distribuir 300 mil plantas en Yucatán, para que decenas de familias siembren en los patios de sus hogares o en unidades de producción «para seguir fomentando el cultivo» de la esa planta milenaria.

«Esperamos que más familias y productores soliciten las plantas para que a mediano plazo puedan obtener ingresos económicos con la venta del producto», precisó.

«El campo no se detiene y los productores lo saben, por eso continuamos apoyando con la entrega de árboles de achiote, semillas de maíz, frijol, abejas reinas y otros programas», precisó.

La entrega de plantas de achiote comenzó hace unos días en Buctzotz, al Oriente de Yucatán, donde participaron numerosos productores y autoridades municipales, posteriormente asistieron a Dzidzantún y Tzucacab.

Mujeres de Buctzotz aseguraron que el fruto servirá para su consumo, «haremos tamalitos, cochinita pibil y mucbipollos».

La planta de achiote, en su etapa de producción, brinda semillas que se pueden utilizar para la elaboración de colorantes y recados.

El oro rojo ha dado la vuelta al mundo gracias a la cochinita pibil y otros platillo típicos de Yucatán, cuyo cultivo del achiote se da porque la planta se desarrolla con poca agua y cuidados.

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