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Calumnias y mentiras contra el Gral. Salvador Alvarado (II)

Calumnias y mentiras contra el Gral. Salvador Alvarado (II)

Una de las leyendas urbanas que más he escuchado sobre el Gral. Alvarado se refiere a su entrada a Mérida al frente de su ejército. Ríos de tinta han corrido sobre este episodio. Incluso hoy, personas de edad me han terqueado que «les contaron» que la soldadesca saqueó casas y comercios, y violó a cuanta mujer encontró en su camino. Esto es falso. En realidad, los argumedistas y sus aliados propalaron muchos chismes tras ser derrotados en Bolonchenticul. 

Enviaron a Mérida reportes tan llenos de falsedades que causaron pánico. Muchos ricos huyeron despavoridos al extranjero, otros buscaron refugio en sus haciendas o en poblados lejanos de la ciudad capital. Los que quedaron encerráronse en sus casas a piedra y lodo. 

Por eso, cuando Alvarado llegó, vio calles y plazas totalmente vacías. Los meridanos de aquel tiempo creyeron que Alvarado era un Atila que saquearía hogares y ultrajaría virginidades. Sin embargo, la verdadera historia fue que don Salvador dio muestras de magnanimidad luego de su triunfo en Halachó y en la hacienda Blanca Flor. 

Ortiz Argumedo había enviado a esos lugares a jovencitos del Instituto Literario y empleados de comercios, sin ninguna preparación militar. Obviamente la derrota era segura. Apresados por las fuerzas revolucionarias, la soldadesca, enardecida, exigió represalias contra los detenidos. Un jefe militar consideró conveniente el escarmiento y ordenó fusilasen a los jóvenes. En eso estaban, dos chavales habían sido sacrificados, cuando llegó Alvarado con el grueso de la columna. Se indignó al ver que los rebeldes eran casi niños. Regañó a su subordinado, se impuso al clamor de la tropa y salvó la vida de los prisioneros. Luego los liberó. A todo esto se refirió el Ing. Julio Molina Font en un folleto escrito por él, que fue testigo presencial de los hechos y era integrante de la burguesía meridana. 

Aparte de los jóvenes, otros 500 prisioneros serían fusilados, pero don Salvador ordenó su liberación. Les permitió regresar a Mérida luego de darles víveres, pases de ferrocarril y salvoconductos para que no tuvieran problemas en el camino. Mientras, Ortiz Argumedo escapaba con todo el dinero de la Tesorería estatal. Por supuesto, en Mérida nunca se enteraron de la generosidad del jefe revolucionario porque prefirieron escuchar los rumores aterradores, atizados por los aliados de Argumedo. 

El primer acto de Salvador Alvarado al llegar a Mérida el 19 de marzo de 1915 fue el Decreto No. 1, en el que advirtió que «todo aquel que fuese sorprendido robando, saqueando o cometiendo actos de violencia contra la vida, propiedad o integridad física, sería fusilado inmediatamente». 

Luego convocó a los hacendados y comerciantes más importantes a una junta urgente en el Palacio de Gobierno. Todos fueron temblando de miedo pero, para su sorpresa, el hombre temido y difamado, no reclamó ni amenazó. Les habló de grandes proyectos agrícolas e industriales, de empresas mercantiles, de nuevas leyes para mejorar las condiciones del pueblo, y de iniciativas para impulsar la región en todos los órdenes. 

Oliendo todavía a pólvora, Salvador Alvarado habló de establecer centenares de escuelas, de subir el precio del henequén, de ver cómo bajar precios a los artículos de primera necesidad que se habían elevado por la primera guerra mundial. 

¡Mientras los meridanos pensaban que Alvarado asesinaría a ton y son, y dinamitaría la ciudad, el jefe militar recorría la urbe meditando dónde construir nuevos edificios para academias, escuelas y museos! En el campo henequenero combatió a los intermediarios y agentes de compañías extranjeras que lucraban con el precio del henequén. 

Convirtió en institución oficial y descentralizada a la Comisión Reguladora del Mercado del Henequén. Fue la primera del país. Con todo esto logró que subieran los precios del agave a niveles nunca vistos (19 y cuarto de dólar la libra). Durante su gestión de menos de tres años nuestro estado produjo la mayor cantidad de fibra de henequén de su historia: un millón doscientas mil pacas. 

Para estabilizar precios, con capital bipartita de hacendados y la Comisión Reguladora, promovió la instalación en Mérida de la primera cordelería con estructura moderna y maquinaria nueva importada de EU. Para aumentar los recursos naturales de todo el Sureste, creó la Compañía de Fomento del Sureste de México, S.A. Planeó desarrollar comunicaciones marítimas y ferroviarias que unieran la península con el centro del país. 

La línea férrea fue realidad varias décadas después, con el ferrocarril del Sureste. Seguro que en nuestro subsuelo había petróleo, Alvarado ordenó que Fomento del Sureste  costeara la primera perforación de un pozo petrolero en Yucatán. ¡Cuando aún no existía Pemex! Claro que por la técnica rudimentaria no hubo éxito. Ahora sabemos que sí tenemos energético en nuestra tierra. 

Si bien es nuestro pueblo quien ha protagonizado y escrito las páginas de la Historia local, es importante reseñar gestas gloriosas como la que encabezó Alvarado en esta tierra. La Historia, con aciertos y errores, hay que contarla tal como fue; para que las nuevas generaciones la conozcan ya que en las escuelas no enseñan esta etapa histórica.- Carlos A. Sarabia y Barrera, 19 de Octubre de 2021. Continuará…

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